jueves 10 de noviembre de 2011
¡Feliz día del padre! (cliquear para ver vídeo)
Hoy celebramos el santo de nuestro fundador, Don Avelino, que él mismo celebraba por todo lo alto cuando vivía. Y en su memoria, sus hijos continuamos esta alegre y festiva celebración, que supone también un fortalecimiento de los lazos de cariño y fraternidad que nos unen. Como buenos cristianos, vivimos las enseñanzas del Maestro, quien gustaba de festear con sus amigos, y así fue acusado de comedor y bebedor. No podemos ser menos. Y así somos testimonio de que una vida de entrega al Señor, aunque dura y exigente, también está llena de alegría y de momentos felices, que lo son aun más al poder compartirlos en la gran familia de la Hermandad. Que Don Avelino interceda por todos nosotros, y nos mantenga firmes en nuestra vocación y fieles al carisma que nos legó.
miércoles 7 de septiembre de 2011
NECESITAMOS UNA LUZ QUE NOS ILUMINE EN LA VIDA
He tenido la suerte de estar en “Cuatro Vientos” con el Papa y vivir la participación alegre, entusiasta, intensa, de los jóvenes que allí estaban; lo mismo se cantaba y bailaba, que se rezaba o confesaba en las 17 capillas instaladas.
Viví mucha solidaridad: sonrisas, comunicación, preocupación por el otro (para encontrar el catering, los baños, recogida de basura…)
Me quedo con la imagen en “Cuatro Vientos” al Papa de rodillas bajo la lluvia, rezando ante el Santísimo, en la imponente custodia de Arce.
El Papa ha llenado los corazones de los jóvenes de palabras de esperanza, de ilusión y de comprensión. Llegó a los jóvenes con sus discursos claros, directos y con sus gestos sencillos. Habló de Dios, del hombre, de la felicidad y de la plenitud, o sea, del Evangelio, de la Buena Noticia que todo hombre anhela albergar en su corazón.
Me quedo con estas palabras que anoté en mi “libretina”: “No tengáis miedo al mundo ni al futuro ni a vuestra debilidad. Arraigaos en Cristo y no olvidéis que fe y seguimiento de Cristo, están estrechamente relacionados. No os guardéis a Cristo para vosotros, comunicad a los demás la alegría de vuestra fe”.
Ahora nos toca vivir y poner en práctica todo lo que oímos y reflexionamos. Debemos mantener, mejorar esa relación personal con Dios, con Cristo, Él nos irá “llevando” cada día; solo tenemos que aceptar “verle” a Él y responderle en ese día a día. Contamos con su ayuda, pero por nuestra parte tenemos que implicarnos en todo, dar todo lo que está en nuestras manos, Él nos hablará a través de todo lo que nos suceda cada día y de todas las necesidades que veamos en las personas con las que nos encontremos.
Yo, después de la vivencia de estas jornadas, incorporaré en mi vida más
ALEGRÍA Y GRATUIDAD.
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